primercachorro - BULLDOG FRANCES |
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Bulldog Francés cachorros, muy buena estructura, chatitos, disponibles machos y hembras, desparasitados y con la 1ª vacuna puesta, se entregarán a partir de dos meses de edad.
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Historia del Bulldog Francés:
El origen del Bulldog Francés puede que sea más sencillo de lo que parece.
Hacia finales de 1800, callejeaba por los arrabales de París junto con los carniceros de la Villette sobre todo, los "Forts de la Halle", un tipo de perro pequeño que había reemplazado al Doguín. Un grupo de aficionados le tomo gusto. Se empieza a hacer cruces y se cría según un modelo ideal.
M. Charles Roger decía que en esta época estos perros no tenían un tipo definido. Se parecían a los Ratiers, los Terriers, los "pequeños Bulldogs"...
Bien mirado era una mezcla de cada una de estas razas y descendían de perros ingleses.
En esa misma época existían en Inglaterra una cantidad no despreciable de "pequeños bulldogs", resultado, decían ellos mismos, del cruce de Bulldog Inglés y de Terrier Black and Tan (negro y fuego) de Manchester. Posiblemente estos perros, hacia 1848, habían pasado el estrecho con los encajeros de Nottingham.
Exportados de Inglaterra a Francia en gran número fueron cruzados al azar y sin tener en cuenta su pedigrí. Fue este tipo de bulldog más o menos fijado, bien en la cabeza o en el cuerpo, que recogido por los primeros criadores fue mejorado y dio origen a los pioneros de la raza actual.
El éxodo de este "pequeño bulldog" a Francia fue tal en 1865 que casi dejo de existir en Inglaterra. En Francia las cosas fueron diferentes.
M. Charlton Jemmett Browne, periodista canino inglés (llegó a estar muy interesado por la nueva raza en 1908. Sus artículos fueron publicados tanto en Inglaterra como en USA, donde colaboró en la conocida revista The French Bulldog, la cual solo apareció durante un año, en 1913) decía: "estos perros que no tenían club para velar por ellos, ni los mimos de la alta sociedad, se cruzaban frecuentemente, no importa como, y no se volverán populares hasta el momento que las cocottes se vuelvan locas por ellos y lo pongan de moda"
Este encaprichamiento de "las cocottes" fue confirmado por M. Charles Roger. Decía que ellas fueron la suerte del Bulldog Francés. Lo conocieron a través de sus amantes, que unas veces los criaban y otras sabían dónde encontrarlos.
El "protector adinerado", traía al Bulldog Francés de las exposiciones o de la casa de algún vendedor de perros donde había sido depositado. Lo compraba y como consecuencia el Bulldog Francés se hacía "el rey" al lado de su bella amante, en su coche bien uncido, en su rico hotel o en su suntuoso apartamento. De este modo dio un gran paso social.
Bajo la firma de P.B. en 1896 se nos aporta un nuevo testimonio sobre el éxodo de los "pequeños bulldogs" a Francia: "este tipo de perro hizo furor en París y los vendedores de perros ingleses hicieron fortuna con su comercio. M. Fred Hinks decía que su padre, propietario de una perra llamada Nell, tenía el encargo constante de enviar a Francia todos los "pequeños bulldogs" que pudiera encontrar que pesaran menos de 20 libras.
Lady Kathleen Pilkington, una de las más renombradas conocedoras y de las más conocidas amantes de la época en Europa del "Toy Bulldog" (pequeño bulldog), a la que el Bulldog Francés debe mucho en Inglaterra, escribía en el "Tattler "el 18 de julio de 1906 a propósito de la raza:
"Esta, no es más que un renacer de la raza. Los Toy Bulldogs han sido conocidos en Inglaterra hace 60 años entre los encajeros de Nottingham. Pero el gusto decayó, fueron exportados, especialmente, a Francia y casi desaparecieron de Inglaterra. Durante su estancia en Francia no se puede decir que mejoraran. Volvieron en 1893 con un perfecto acento francés y excelentes maneras, pero también con monstruosas orejas de murciélago y una gran necesidad de prognatismo"
Los ejemplares, en su mayoría, eran vendidos sin pedigrí. Todavía no se les llamaba Bulldog Francés y cuando eran importados a Inglaterra eran llamados Toy Bulldogs. En las exposiciones tanto los ejemplares de orejas derechas como los de orejas en concha eran inscritos en la misma clase.
Mientras que los americanos compraban a los franceses perros con orejas derechas, los ingleses se los compraban con orejas en concha.
Los ingleses desdeñaron la raza "perros de caballerías" les llamaban. Sin embargo, la raza existía. Sin papeles, sin estándar... Esto trajo consigo el desconocimiento sobre sus exactos orígenes. Pero por otro lado ¿cómo iban a dedicar tiempo a la burocracia estos trabajadores sin suerte? A pesar de todo tenían un pequeño club con amistosas reuniones y unos estatutos. Fueron años desaparecidos pero el amor de estos modestos criadores franceses por sus perros no cesó nunca.
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